Homeopatía

El concepto ‘homeopatía’ proviene del griego antiguo y, literalmente traducido, significa “padecimiento similar”. Esta etimología describe bastante bien el principio del tratamiento homeopático. Dicho en pocas palabras, en la homeopatía “lo similar se cura con lo similar” (tal como lo formuló Hipócrates, el padre de la medicina, hace unos 400 años a.C.) Esta suposición se basa en el principio natural que lo mismo que enferma a un hombre sano puede curar al hombre enfermo. Se trata de establecer y conservar un equilibrio sustancial en el organismo humano.

Lo decisivo en la elaboración de medicamentos homeopáticos es la llamada “dinamización”. Esta describe la dilución gradual de la sustancia activa original, la llamada “tintura madre”. Esta puede ser, por ejemplo, un extracto de plantas, un mineral o el extracto orgánico de una materia humana o animal –o como en nuestro caso, la hormona hCG.

La tintura madre es diluida en proporción 1:100, es decir, una gota de la tintura en 99 gotas de disolvente. De este modo se obtiene la dinamización C1. Si se diluye ahora una gota de la solución en 99 gotas de disolvente, se obtiene una dinamización C2.

Por ejemplo: Una dinamización C30 corresponde aproximadamente a una gota de tintura madre disuelta en la totalidad del agua de todos los mares del mundo. Se puede pues suponer que, con una tal dilución, los glóbulos no contienen ni una molécula de hCG, vale decir que es imposible detectar químicamente su presencia. Sin embargo, según el principio de la homeopatía, la eficacia de esta sustancia no se debilita con la dilución sino que, por el contrario, aumenta con cada dinamización.

Los críticos de la homeopatía hacen hincapié en la ausencia de estudios médico-científicos. Sin embargo, no es posible ignorar la confianza de numerosas personas ni las curas exitosas; pues existe un principio básico que afirma: “quién tiene resultados curando tiene razón”.